Marchas y procesionesMétodos

La calle toma un nuevo rumbo

Carteles con letras se alzaban en las inmediaciones de Parque Cristal. Una brisa de recuerdo agitaba las pancartas con los nombres de los fallecidos en las protestas del 2017. Un evento organizado por movimientos ciudadanos, y convocado a través de las redes sociales, se convertía en la primera manifestación después de la instalación de la cuestionada Asamblea Nacional Constituyente.

La encuestadora Delphos publicó un estudio en el mes de mayo de 2017 que señalaba un dato sumamente relevante en materia de resistencia no violenta: 49,9% de la población valoraba mucho o algo la protesta como herramienta de cambio. En los meses de abril y mayo se contabilizaba en 18% los ciudadanos que habían manifestado en las calles. Sin embargo, gran parte de la oposición y los independientes no participaban en las manifestaciones planificadas por la MUD por temor a la represión o rechazo a la violencia que se generaba en ellas, que fue incrementando con el tiempo. Las masivas marchas de inicios de abril fueron mermando su convocatoria, principalmente por el miedo o el rechazo a la violencia de quienes estaban dispuestos a movilizarse.

La actividad de calle ejecutada por la organización Alianza En Protesta Pacífica planteó una visión diferente de cómo se realiza una movilización con impacto mediático e incidencia política. El carácter cultural, artístico y simbólico de la concentración no le ofrece ninguna excusa al Estado para disolverla, e incluso los llamados escuderos, que se presentaron con sus caras tapadas y sus vestimentas características, generando al princpio cierto temor por el desenlace de la protesta, comprendieron que aquella protesta no les permtiria ninguna excusa ni respaldo para una conforntación y terminaron uniéndose a la dinámica pacifica de la misma e incluso, en algunos casos, con escuderos despojándose de sus máscaras y mostrando la cara en señal de respeto al espiritu del evento y al homenaje que se rendía a los caídos. Esta modalidad de protesta permitió su desarrollo sin inconveniente alguno, disminuyendo el riesgo para los participantes, lo cual en un mediano o largo plazo podría convertir a este tipo de iniciativas en acciones masivas de resistencia ciudadana no violenta capaz de congregar a millones en la calle.

Por otro lado, destaca que muchos de los manifestantes estaban organizados en distintos movimientos. La protesta estaba dotada de estructura, de organización; este elemento coloca menos peso sobre el azar como determinante del éxito final de la actividad. En este sentido, se refuerza el argumento de Erica Chenoweth, quien en Why Civil Resistance Works: The Strategic Logic of Nonviolent Conflict señala que se requiere un porcentaje comprendido entre 3,5% y 5% de la población organizado para aumentar las posibilidades de una transición.

Precisamente, una de las mayores fallas de la oposición durante los últimos tres meses ha sido la falta de organización fuera del terreno electoral. A efectos de tener impacto dentro del sistema, todo proceso de protesta ciudadana requiere de la articulación de diversos sectores. La espontaneidad y la ausencia de planificación contribuyen a la anarquización de la protesta, hecho que facilita y justifica la represión.

Casos memorables de organizaciones sociales, como lo fueron Solidaridad en Polonia y Otpor en Serbia, tardaron años para consolidarse como motores de cambio. No obstante, son ejemplos de cómo un grupo de sindicatos, en el capítulo polaco; y unos cuantos jóvenes, en el episodio serbio; son capaces de masificarse en relativamente corto tiempo, ensamblando redes de militantes en distintos núcleos urbanos de los países. Estos ejemplos son la prueba de que con disciplina, cronogramas con tareas y metas específicas es posible convertir pequeños equipos en verdaderos movimientos masivos con peso político y capacidad de convocatoria.

Cualquiera de los métodos de resistencia no violenta documentados en nuestra página puede servir como una actividad que agite a la opinión pública a través de las redes sociales. El exhorto es a utilizar la creatividad para manifestar la voluntad de cambio. De igual forma, Autopista Libertad aspira a ser una plataforma que comunique a los diversos grupos sociales de protesta para confluir en una agenda común, un discurso compartido y una visión de país con el propósito de jugar un rol fundamental en la concreción de una transición que le abra las puertas a la anhelada democracia.

Share: